Un carrito que no cobra
El catálogo de Fan Wheels tiene carrito, pero no cobra. Fue la primera decisión del proyecto, y la que ordenó todas las demás.
El punto de partida
Fan Wheels vende autos a escala por Instagram: Hot Wheels, Matchbox, Majorette, Tomica, Maisto, Greenlight. Su catálogo vivía en una plataforma alquilada que no se parecía a la marca, y los pedidos llegaban por mensaje directo.
El encargo era reemplazarlo por un sitio propio, con un panel tan simple como el que ya usaban. Había dos condiciones: nada de pago online, y un panel para dos personas que no son técnicas.
Vender donde ya se vende
La tienda no vende en un checkout: vende en WhatsApp, conversando. Forzar un pago online habría sumado comisiones y pasos sin cambiar dónde se cierra la venta.
Por eso el carrito no cobra: arma el mensaje del pedido con los ítems y el total, y abre WhatsApp con todo escrito. El cliente llega a la conversación con el pedido listo, y la tienda responde como siempre.
Un precio, cargado a mano
En un negocio de importados, el tipo de cambio del día no puede decidir cuánto sale una pieza. Cada auto tiene un solo precio, cargado a mano: el panel sugiere un valor, pero manda el que carga la persona.
El catálogo también es muestrario
Stock cero no esconde un producto: sigue en la vidriera, con el motivo a la vista. Para quien colecciona, ver lo que hubo también es parte del catálogo.
Y subirle una foto a un producto oculto lo publica solo. Era el clic que siempre se olvidaba, así que lo sacamos del camino.
Lo que nos llevamos
El sitio se diseñó alrededor de cómo vende el negocio, no al revés. Hoy es el canal al que Fan Wheels manda a sus seguidores, y la tienda publica sola desde el panel.


Fan Wheels
Franco Borthiry